Todo se pega, menos lo bueno

Esta legislatura pasará a la historia de Gasteiz porque el alcalde Lazcoz, con la inestimable y acrítica ayuda del PNV, asaltó las arcas municipales para vaciarlas y endeudó al municipio para tratar de dejar su legado en la ciudad. Algo tiene la Alcaldía de Gasteiz, o tal vez serán los alcaldes, que todos han sucumbido a la tentación de dejar lo que ellos creen que es una gran aportación a la ciudad y que en realidad no tiene nada que ver con las necesidades de la ciudadanía.

 

El alcalde del PNV, José Angel Cuerda, hizo de la especulación su forma de Gobernar, y, posteriormente, hasta los tribunales le han dicho que las cosas no se hacen así. Hizo un agujero donde antes había una estación de autobuses y un Centro Cívico llamado Europa que tuvo una vida ínfima como centro cívico y en el que hubo que invertir más dinero del que costó para convertirlo en algo servible.

 

Alfonso Alonso, del PP, hizo eso que se le da tan bien a la derecha: favorecer a los de siempre, servir a los poderos. Hizo de las dobles ventanillas su sello de identidad. Como proyecto fallido tiene el Auditorio de la Senda, con maqueta incluida. Gran recuerdo de Sr. Alonso, que viajó a Venecia para explicar qué se iba a hacer en Gasteiz sin haber conseguido el más mínimo consenso sobre el mismo. Pero el hito inútil con mayúscula del PP es la Plaza de Toros, un monumento al despilfarro. Se nos dijo que tendríamos incluso espectáculos de voley-playa y resulta que ahora se está discutiendo cuántos millones más nos tenemos que gastar para convertirlo en un multiusos de verdad.

 

El PSE ha sido un gobierno de perfil tan bajo que ha necesitado más de cuatro años para terminar las obras de Mendizorrotza y Gamarra,… con la mitad de las prestaciones previstas. Lazcoz no es una excepción y, como los otros dos alcaldes anteriores, tiene sueños durante la noche que nos intenta vender durante el día. Nos acordamos todos de su brillante idea de cubrir la Plaza Nueva y las calles Dato y San Prudencio, ¿verdad?. Gastó esfuerzos, dinero y tiempo de los trabajadores municipales para nada.

 

Pero el perfil bajo no le ha impedido a Lazcoz llevarse el premio al despilfarro. El BAI Center es asunto central en la actividad municipal porque es denostado por las asociaciones de vecinos, tiene en contra a todos los grupos municipales, salvo a su fiel escudero, el PNV, no dispone de financiación, endeuda al Ayuntamiento para las próximas décadas,…

 

Se me ocurren hasta seis razones de peso por las que no deberíamos asumir un gasto tan enorme como el del BAIC.

 

La primera razón es que si bien es cierto que algunos de los usos que contempla el BAIC son necesarios, el proyecto no justifica el gasto de más de 150 millones €. Existen fórmulas para reutilizar las infraestructuras que actualmente tenemos para esos usos necesarios en un municipio de la entidad de Gasteiz con un gasto infinitamente menor. Por ejemplo, el Palacio de Congresos Europa se ha quedado pequeño, pero hace ya años que el ala destinada a polideportivo no se utiliza como tal y podría remodelarse para acoger una sala para congresos de hasta 1.000 personas con una inversión mucho menor.

 

El segundo argumento contra el proyecto de Lazcoz es que el modelo de cultura que representa el BAIC no es el que defiende Eusko Alkartasuna para el desarrollo de la ciudad. Un modelo, el del Sr. Lazcoz, basado en las elites. Claro que el Teatro Principal se ha quedado obsoleto y que hace falta en la ciudad un espacio cultural polivalente. Pero para desarrollar una política cultural para Gasteiz bastaría con mantener el Teatro Principal y realizar las obras necesarias para convertir la plaza de Toros en un verdadero multiusos. En Eusko Alkartasuna apostamos por una cultura integradora con los artistas locales, dotandoles de oportunidades, así como espacios para la creación.

 

Tercero: los usos complementarios que se van a desarrollar en el BAIC no se hacen pensando en la ciudadanía. No existe ningún colectivo ni cultural ni social que lo reclame. Mas bien al contrario, la sociedad civil esta en contra de semejante obra faraónica.

 

Como cuarta razón destacar el nulo apoyo de otras Instituciones. En otras ciudades los gobiernos municipales han conseguido la cofinanciación del ejecutivo de Madrid, el de Lakua y la administración foral correspondiente para proyectos similares, pero el BAIC no. La financiación corre por cuenta casi exclusiva del Ayuntamiento mientras el resto de instituciones hacen aportaciones casi anecdóticas. Y esto es muy significativo porque todas las instituciones que niegan apoyo al Gobierno del Sr. Lazcoz –Gobierno español, vasco y Diputación foral- están sustentadas por los únicos dos partidos que apoyan el proyecto: PNV y PSE. Así es, triste pero cierto. Si no convencen ni a los suyos, ¿cómo nos van a convencer a los demás?. A pesar de que ahora ambos se afanen en posicionarse uno en contra de otro por la proximidad de las elecciones, las actas municipales nos dicen que durante estos cuatro años se han puesto de acuerdo para la mayoría de los temas.

 

El quinto argumento es quizá el primero: la deuda que se generará la vamos a estar pagando todas y todos los gasteiztarras durante los próximos 20 años a más de 4,5 millones al año. Una generación entera pagando los delirios de grandeza de un alcalde que no ha querido escuchar a la ciudadanía apoyado por un PNV que hace de esbirro bien mandado y sin criterio. No se puede permitir que la ciudad se hipoteque por un capricho de dos partidos políticos.

 

Y terminamos con la sexta razón sin alejarnos del tema económico. PSOE y PNV han ido a la caja fuerte del Ayuntamiento y, como autentico cuatreros, han arramplado con el dinero que estaba para hacer los equipamientos de los nuevos barrios. Ahora pretenden engañar a quienes viven en Salburua y Zabalgana diciendo que no hay problema y que claro que van a hacer los equipamientos, pero ¿Cuándo? ¿En 2020?. Los barrios de Salburua y Zabalgana necesitan esos equipamientos, y los necesitan lo antes posible.

 

Quien tiene la responsabilidad de gobernar Gasteiz porque, nos guste o no ha sido elegido por la ciudadanía para ello, no puede olvidarse de la sociedad que le ha votado al sentarse en el sillón de alcalde, pero la experiencia nos dice que lo hacen, vaya si lo hacen. Por eso, habrá que pedir responsabilidad a la ciudadanía de cara a las próximas elecciones: Ya hemos visto las consecuencias de elegir un alcalde, que, incluso en nombre de la izquierda, endeuda a la ciudad, deja sin equipamientos los nuevos barrios y construye una pirámide para que se le recuerde durante años.