EA propone dar un beneficio social a la bicicletas del deposito municipal y evitar así su destrucción

En estos momentos, las bicicletas halladas en la calle, son depositadas en los almacenes de la Policía Local, esperando ser desguazadas.

 

El portavoz abertzale afirma que “hay bicicletas que son reclamadas por el Juzgado o por sus propietarios, pero otras sin embargo, quedan guardadas en los almacenes municipales sin ser nunca reclamadas y algunas de estas bicicletas están en muy buen estado”. Transcurridos un mínimo de 6 meses, estas bicicletas nunca reclamadas pasan a ser catalogados como Residuos Sólidos Urbanos (RSU), lo cual quiere decir que se desguazan, previo proceso de descontaminación.

 

Según datos del Departamento de Seguridad Ciudadana, durante el año pasado se catalogaron como RSU un total de 213 bicicletas, muchas de las cuales pasaron a un Centro Autorizado para su descontaminación y posterior desguace. Dichas bicicletas llevaban en Aguirrelanda entre 7 meses y 2 años. Según los mismos datos, en estos momentos se encuentran en el almacén municipal otras 216 bicis a espera de que sean reclamadas o simplemente esperando su destrucción.

 

 

Antxon Belakortu, portavoz del Grupo Municipal Eusko Alkartasuna defiende que “sería positivo poder aportar alguna alternativa a la simple destrucción de estas bicicletas, más aún cuando muchas se podrían utilizar sin problemas y otros muchas podrían ser arreglados”.

 

 

Eusko Alkartasuna propone dar un beneficio social a estas bicicletas. Iniciativas de este tipo existen a nivel internacional, como es el caso de el SAHARABIKERACE con el objetivo de promocionar el deporte de la bicicleta entre los saharahuis exiliados en los campamentos de Tinduf; o la página web www.200bicisparaelsahara.org impulsada por personas trabajadoras del Metro y tranvía de Bilbao, para aprovechar las bicicletas en desuso.

 

 

Afirma Belakortu, “iniciativas como las señaladas, constituyen una oportunidad solidaria para enviar a otros países, las bicicletas que aquí no son reclamadas y que terminan pudriéndose a la espera de ser desguazadas en los almacenes municipales“.